MAGNETOTERAPIA



La Magnetoterapia trata de una parte de la medicina alternativa que utiliza los campos magnéticos estáticos para tratar determinadas dolencias del cuerpo humano, en concreto, se ha demostrado que la Magnetoterapia es bastante eficaz en el tratamiento de dolores musculares y dolores de cabeza provocados por diversas inflamaciones.

 

La Magnetoterapia, no tiene contraindicaciones para la salud y es totalmente indolora. Los tratamientos de Magnetoterapia se basan en someter la zona afectada por el dolor,  a campos magnéticos producidos por imanes permanentes. Es un hecho demostrado que, en el tratamiento de hematomas, las zonas que son sometidas a terapia magnética sanan de forma mucho más rápida que aquellas que no lo han sido.

 

El biomagnetismo, una de las ramas de la biofísica que estudia los efectos del magnetismo sobre los organismos vivos, ha demostrado, gracias a la experimentación, que la energía magnética es fundamental para la vida y que, en concreto, la Magnetoterapia es especialmente eficaz en la prevención y curación de algunas enfermedades de los seres vivos, sobre todo aquéllas cuyo origen está en la alteración del equilibrio de la energía interna del organismo.

 

Aparte de para acelerar la desaparición de moratones y de determinados dolores musculares, la magnetoterapia parece haber demostrado su eficacia en la reactivación de la melanina del pelo, recuperando éste su color, en la desaparición de las arrugas faciales, en el tratamiento de fracturas, acelerando el proceso de soldado, e incluso a la hora de disminuir o incluso hacer desaparecer determinados tumores que pueden aparecer en el cuerpo.

 

El ser humano está compuesto en gran medida de agua y ésta es rica en minerales que producen corrientes eléctricas. Los imanes son capaces de alterar el estado de estos minerales, y un empleo adecuado puede mejorar el estado de la energía interna del cuerpo.

Muchos se someten a esta disciplina para equilibrar el funcionamiento del organismo, las glándulas, problemas emocionales, o para eliminar en lapsos breves diferentes casos de virus, hongos, o enfermedades crónicas que puedan ser tratadas..

 

Cuando los imanes se colocan directamente sobre la piel, ayudan a relajar las paredes capilares, estimulando el flujo sanguíneo. Estimulan la relajación e impiden la contracción muscular, y también intervienen en la forma en que el sistema nervioso comunica al cerebro mensajes de dolor.

 

Quienes practican la imanoterapia sostienen que sus tratamientos hacen más que reducir el dolor. Los imanes son utilizados como herramientas para curar enfermedades y para cambiar el PH del cuerpo, generando un ambiente hostil para virus y bacterias sin efectos adversos en el cuerpo.

 

Los imanes utilizados en la imanoterapia contienen campos eléctricos poderosos, que alcanzan los 10 mil Gauss (mil veces más potentes que un imán común de refrigerador).

 

La potencia del imán es proporcional a su capacidad para aliviar el dolor: mientras más fuerte, más efectivo.

 

La Magnetoterapia ha cobrado fuerza en los últimos años, y está presente en varios centros de medicinas alternativas, Consultas de Naturopatía o en centros de rehabilitación y fisioterapia, donde también se valen de sus ramas complementarias.  Muchos se someten a esta disciplina para equilibrar el funcionamiento del organismo, las glándulas, problemas emocionales, estrés, o para eliminar en lapsos breves diferentes casos de virus, hongos, o enfermedades crónicas que puedan ser tratadas.

 

La Magnetoterapia  es compatible con otras prácticas alternativas como la Homeopatía, Reiki, Flores de Bach, Naturopatía, Aromaterapia, y hasta otras más habituales como la acupuntura.

 

Debe tenerse presente que la técnica debe desarrollarse en un lugar adecuado, limpio, exento de ruidos molestos y si es posible con la compañía de música relajante o ambiental. Para el éxito de la terapia con imanes es necesario que el entorno colabore, y por esa razón la Imanoterapia no puede funcionar bajo condiciones adversas que impidan el buen fluir de la energía. Hay que buscar, sin duda, el espacio y tiempo adecuados.

 

El paciente debe estar recostado y relajado. Esto es esencial para que los imanes actúen como deben. 

 

Las sesiones pueden durar desde 10-15 minutos a una hora, dependiendo de cada caso. Las sesiones suelen estar espaciadas entre una y dos semanas. El terapeuta os hará saber cuántas sesiones necesitáis según vuestra patología ya que ‘cada paciente es un mundo’. Existen personas que se recuperan pronto, incluso con una sesión, pero otras, es posible que necesiten varias sesiones antes de ver mejoras.

 

Los imanes se dejan actuar durante unos 10-15 minutos para ser reconocidos por las zonas de potencial energético en el cuerpo, y así comenzar a regular el órgano, tejido, glándula, enzima, etc…que sea necesaria para el tratamiento del paciente.

 

Después el terapeuta coloca imanes pequeños en el área afectada que se adhieren a la piel, y se dejan ahí por varios días.

 

Se espera una percepción de mejoría después de dos sesiones o en un par de días si el imán permanece adherido. De lo contrario, se busca un reposicionamiento del imán. 

 

Sus beneficios son múltiples, pero vamos a destacar varios de ellos:

 

Ejerce un efecto de corrección sobre las distorsiones energéticas del organismo para aliviar la enfermedad.

Dolor de Cabeza.

Dolor de Espalda.

Dolor Muscular.

Reumatismo.

Nerviosismo.

Imsomnio.

Artrosis.

Ayuda en la pérdida de peso, Obesidad.

Celulitis

Vías Respiratorias.

Lumbago.

Dolores menstruales.

Tabaquismo.

Varices.

Aparato digestivo.

Se consigue exterminar microorganismos dañinos como parásitos, virus, hongos, y bacterias.

Es compatible con otro tipo de tratamientos y medicinas.

Casi todos pueden someterse a dicha práctica.

Proporciona y dinamiza energía al cuerpo.

Es ideal para las lesiones musculares, fracturas, cicatrización, esguinces, rehabilitación, etc.

Acorta los tiempos de curación.

Disminuye el dolor en zonas localizadas.

Es indolora, fácil y rápida, de aplicar.

Otras dolencias para las que el uso de la Magnetoterapia está recomendado son: artrosis, artritis, migrañas, estrés, asma, insomnio, cervicalgia, fibromialgia, lumbalgia, osteoporosis, tendinitis, úlceras, piernas cansadas, varices, dolor de cuello, dolor de cabeza y  pie diabético...